El 23 de febrero de 1938 el Ayuntamiento de Donostia le asignó a la navarra Amalia Berástegui el puesto número 12 de pescadería del mercado de la Bretxa a cambio de 125 pesetas. Decidió poner al establecimiento el nombre de una de sus hermanas, Espe, y desde entonces el negocio ha seguido en pie durante tres generaciones. Hoy en día, 83 años después de su apertura, es la nieta de Amalia, Carol Archeli, la que se encarga de la pescadería, un puesto que ganó una mención especial en los recientes Premios Nacionales de Comercio 2020.
